En Valpo se usa para decir que alguien se va de una junta o carrete sin avisar mucho, medio a la mala, a veces justo cuando viene la cuenta o cuando la cosa se está poniendo buena. Es como desaparecer piola para no dar explicaciones. No siempre es por cagado, pero igual queda la fama, y hay que admitir que tiene su gracia.
En Anzoátegui repartirse es salir pitando de un sitio para evitar peos, regaños o cualquier rollo incómodo. Es como decir que cada quien agarra por su lado y desaparece rápido antes de que la cosa se ponga fea. Suena fino porque parece algo organizado, pero en verdad es puro instinto de supervivencia criollo.