Dicho bien norteño para cuando alguien se deja, afloja de más y termina cediendo todo, como si entregara su terreno sin pelearla. Se usa para reclamar que te están viendo la cara o que ya perdiste el control por andar de buena gente. Vamos, que te faltó colmillo y te agarraron de bajada.
"No manches, compa, ya deja de regalar el rancho: los morros ya te traen de su chofer y todavía quieren que les compres unas papitas."