Se dice de alguien que está bien comido y con pancita, como que se puso rellenito a punta de arepas, empanadas y merienda. No suele ser un insulto pesado, más bien una pullita cariñosa para vacilar al pana que anda feliz y cebadito. Vamos, que está redondito y se nota.
"Chamo, desde que Jorge trabaja en la panadería vive picando todo el día y ya está redondo como una arepa, ni el cinturón le perdona."