Se dice cuando te tomás el palo rápido, casi sin avisar, porque la cosa se puso fea, pesada o te querés ahorrar un quilombo. Es como desaparecer por la ruta y que no te agarre nadie. Suena bien norteño y medio pícaro, ideal para zafar cuando pinta bardo.
"Apenas vi que se armaba quilombo en el cumple, agarré la mochila, metí un raje de ruta y me fui antes de que me encajen lavar los platos."