Se dice cuando te rompes la cabeza pensando demasiado en algo, normalmente un problema, una tarea pesada o una decisión que te trae dando vueltas. Vamos, que le das y le das hasta que sientes que el cerebro echa humo. No es literal, pero a veces dan ganas de echarle agüita al coco.
"No manches, me quemé el coco toda la noche con el pinche ejercicio de mates y al final sí salió. Mañana invito unas chelas para celebrar, porque ya me dolía la cabeza."