Se dice cuando alguien queda hecho bolsa, reventado o medio destruido después de una noche larga, una caña brígida o cualquier paliza de la vida. No es que te haya atacado un gato, es que quedaste para el arrastre, sin energía y con cara de tragedia. Muy chileno y bien gráfico, la verdad.
"Ayer nos fuimos de carrete hasta las mil y hoy el Pancho quedó pa'l gato, con la caña brígida y pidiendo agüita como si fuera su última misión."