Se dice cuando quedas con alguien o armas un plan y al final no pasa nada. Todo se queda en puro cuento, como colgado de una cortina: ni se concreta, ni se confirma, ni aparece nadie. Sirve para hablar de citas, reuniones o promesas que se evaporan. Y sí, da un coraje sabroso.
"Quedamos para las cheves en la Revu y, como siempre, el compa se desapareció. Total, otra vez quedó en cortinas."