Se usa cuando alguien se queda tieso y sin reacción, como en modo estatua, por una sorpresa o una noticia que no se esperaba. Es ese momento en que te quedas mirando al vacío, procesando, con cara de ¿qué acaba de pasar? Muy de charla cotidiana, y queda perfecto para rematar un chisme bien pesado.
"Le conté al compa que la profe renunció y se fue a vivir al monte, y el man quedó como un coco, ni parpadeaba."