Se suelta cuando algo es un currazo, pesado o te va a sacar el alma. Puede ser trabajo literal o cualquier tarea que da pereza solo de mirarla. En Ayacucho y en buen Perú, chamba también es trabajo, pero con este qué chamba estás diciendo: menuda paliza, qué lata. Y sí, duele.
"Mano, ayer cargamos el ropero de mi tía por las escaleras hasta el tercer piso y casi me desmayo, ¡qué chamba!"