Expresión bien chilena para soltar frustración, lata o decepción cuando algo sale mal o te da una pereza tremenda. Es como decir: qué fome, qué rabia, qué planazo arruinado. Suena suavecito, no es un garabato pesado, pero igual deja clarito que quedaste picado o desganado. Y sí, se usa muchísimo.
"Íbamos a la playa y justo se largó a llover a cántaros. Pucha, qué lata, si hasta llevaba la hielera y las chelas listas."