Se dice cuando alguien se recalienta mal y arma un escándalo desproporcionado por una pavada. Es como ponerse histérico, pero bien a lo cordobés, con drama y volumen al mango. Sirve para marcar que la reacción fue cualquiera y que se fue de tema. Ideal para bajar un cambio con humor.
"Che, no te pongás un huevo así porque llegué diez minutos tarde, si ni siquiera arrancó el asado, culiau."