Se usa para decir que estás currando duro, a destajo, en algo pesado, repetitivo o bastante coñazo. Es ese tipo de trabajo que te deja molido y con la cabeza como un bombo, aunque no sea físico. Vamos, que sientes que estás en una cantera invisible y nadie te paga el plus de sufrimiento, aunque igual te lo mereces.
"Niña, hoy en la oficina he estado picando piedras desde las ocho, el jefe encima dando la lata y yo soñando con largarme a la playa a tomarme un barraquito"