Se dice cuando te comés un quilombo o te cae una situación chota e inesperada, de esas que te arruinan el plan. Es bien porteño y suena medio irónico, como si la vida te hubiera tirado una trampa y vos la mordiste solito. Vamos, mala leche en formato frase.
"Salí sin SUBE pensando que zafaba y en el bondi justo subió el inspector. Me pesqué un garrón y terminé caminando veinte cuadras con cara de nabo."