En Quintana Roo se usa para decir que te fuiste de fiesta y la pasaste brutal, como si te hubiera tocado el premio gordo pero en versión desmadre. Es salir, bailar, tomar y acabar con la sonrisa pegada, de esas noches que al día siguiente duelen, pero valen cada segundo.
"Nos lanzamos al antro en Cancún y nos echamos un boleto, bailamos hasta que prendieron las luces y salimos con la garganta rota de tanto cantar."