En Aragua y en buena parte de Venezuela, pelarse es enterarte de algo antes que el resto, pillar el chisme al vuelo o descubrir un secreto por pura viveza. Es como decir que te adelantaste al sapeo y ya vas con la primicia bajo el brazo. Si te pelas, vas un paso delante del bochinche.
En Durango y en buena parte de México, pelarse es largarse en chinga, desaparecer del lugar antes de que se arme el pedo o te caiga la bronca. Se usa mucho cuando llega la poli, el jefe o alguien que te puede regañar. Es como decir me fui volando, y sí, suena a travesura de barrio.