Se dice cuando te metes un atracón de comida de los que te dejan KO, como si te hubieras zampado media vida de golpe. En Valencia suena a guiño a los fartons de la horchata, pero vale para cualquier comilona bestia. Vamos, que te pones hasta arriba y luego solo quieres sofá y siesta.
"En el buffet del pueblo me pegué un fartón de paella, croquetas y postres que luego iba rodando, con la barriga dura y cero ganas de hacer nada."