Se dice cuando alguien se la pasa en una corredera, viviendo a mil, y el año se le va rapidito entre rumbas, viajes y planes. No es que el tiempo vuele por magia, es que la persona no para ni un segundo. Suena bien llanero y bien de pana, como para echarle broma al que no descansa.
"Mano, tú sí te pasaste el año volando: entre rumbón, playa y carretera, no te quedaste quieto ni pa' cargar el teléfono."