Se usa para decir que alguien se fue al carajo con lo que hizo o dijo, que se le fue la mano mal. Puede ser porque hizo chistes re desubicados, porque está manija nivel dios o porque se comporta como si hubiera dormido con la cafetera al lado. Es medio crítica, pero también tiene su gracia cuando lo contás después.
Se usa cuando alguien se excede feo, pierde la medida y ya no está siendo normal sino exagerado, intenso o medio loco. Como cuando uno aprieta un tornillo tanto que se daña la rosca, aquí la persona ya se pasó del punto. Es muy útil para describir panas que no conocen el botón de pausa, y hay que admitir que suele dar risa.