Se dice cuando alguien se prende de coraje y se pone bien bravo, como que ya le colmaste la paciencia y está a nada de explotar. Es ese momento en que la persona se endereza, abre los ojos y hasta parece que se le paran las pestañas del puro enojo. Muy de Veracruz y bien gráfica.
"Compadre, si llegas tarde otra vez al partido, el profe se va a parar de pestañas y te manda directo a la banca, ni chance de calentar te va a dar."