Se dice cuando algo te parece rarísimo, inesperado o fuera de lugar, como una mezcla que no pega ni con cola. Es una forma bien loretana de soltar que una situación está extraña, que no cuadra o que te dejó con cara de ¿qué fue eso? Suena suave, pero el dardo va directo.
"Mano, la reunión esa fue pan con camote: el jefe cantando karaoke y el practicante dando órdenes, yo no entendía nada."