En Lima se usa para hablar de un rincón medio escondido y con poca luz, ideal para chapar, meter mano o simplemente estar tranqui sin que nadie joda. Es ese spot del parque, la playa o la calle donde las parejitas se pierden un rato. Suena tierno, pero todos sabemos a qué van, y la verdad es que tiene su encanto.
En Monagas se usa para hablar de ese rato de poca luz, casi de noche, perfecto para una escapada romántica o una movida medio clandestina. Es como decir que algo pasa a escondidas, lejos de los chismosos y las miradas curiosas. Suena inocente, pero todo el mundo sabe que cuando invitan al oscurito, viene con malicia incluida.
En Anzoátegui se usa para hablar de un encuentro amoroso rápido y medio clandestino en un sitio apartado y con poca luz, tipo rincón playero o detrás de una casa. Es como decir vamos a hacer cositas sin que nadie se entere. Suena inocente, pero todos saben que el oscurito tiene su picante.