En Nuevo León, el cabrito es religión, así que esta frase se usa en plan broma para decir que alguien huele a comida rica, a asado, a fiesta. No es que sea literal, es más un piropo regio con hambre: traes un olorcito que antoja y te delata que andas cerca de la parrilla.
"Eh, compadre, ¿qué traes? Desde la puerta hueles a cabrito, ya me dio hambre. ¿Vienes del asador o nomás te echaste perfume de taquería fina?"