Refrán para consolarse cuando pasa algo chungo: la idea es que de una mala racha puede salir algo bueno, aunque sea de rebote. Vamos, que la vida te da un palo y luego te deja una puerta medio abierta. No es magia, pero a veces acierta y te calma un poco el drama.
"Se me rompió el móvil en el metro y, al ir a por otro, pillé una oferta brutal. Encima me encontré a un colega que me debía pasta. No hay mal que por bien no venga."