Se dice cuando hace un frío de cagarse y no hay forma de entrar en calor. La idea es exagerar que ni el calefón, que normalmente te salva con el agua caliente, da abasto. Se usa para quejarse del clima y meterle dramatismo al asunto, como buen argentino: un poco de sufrimiento, pero con humor.
"Che, hoy no calienta ni el calefón, boludo. Me bañé y salí tiritando, ya estoy pensando en dormir con dos frazadas y el poncho."