Se dice cuando alguien se arma una historia en la cabeza y se va de largo, exagerando una situación o inventándose intenciones donde no las hay. Vamos, que se cree protagonista de novela y actúa como si todo fuera un dramón. Sirve para bajarle el humo a alguien con cariño o con pulla.
"Parce, deje de montarse la película: la vieja solo le pidió la hora y usted ya planeando la boda en Ibagué con serenata y todo."