Se dice cuando te marcas una fiesta o un follón de los gordos: música a tope, gente desatada, risas, bailes y cero vergüenza. Vamos, que la lías parda y el plan se te va de las manos para bien. No es precisamente fino, pero pinta perfecto esa noche que acaba siendo legendaria.
"Ayer en el piso de Dani montamos un jambo que vino hasta el vecino a quejarse y acabamos bailando reguetón con una lámpara de micro en la cabeza."