Frase que se suelta cuando alguien va de escaparate: presume, se luce y quiere que lo mires, pero sin que te acerques demasiado ni le toques nada. También vale para marcar límites con gracia, rollo: sí, soy un caramelito, pero aquí se respeta el espacio. Tiene puntito vacilón y queda fina si la dices con retranca.
"Mira al Javi con el reloj nuevo, paseándolo por la terraza como si fuera un trofeo: mírame, pero no me toques, que luego se raya si le rozas la manga."