Se dice de alguien que anda bien perdido, desubicado o fuera de onda, como si se hubiera subido al transporte equivocado y ni se enterara. Va perfecto para el que no cacha una, llega tarde a todo o sigue con ideas viejas como si fueran novedad. Suena bien boricua y tiene ese toque vacilón.
"Papi, el tipo llegó a la reunión con el uniforme del trabajo anterior y hablando de fax. Ese sí que está montado en la guagua del tren, bendito."