Se dice cuando el cumple no se queda en pastel y velita, sino que se vuelve una peda en forma, con el alcohol como invitado principal. Es como celebrar el cumpleaños a lo grande, pero con el plan clarito: pistear, brindar y acabar cantando. No es precisamente fino, pero sí muy real.
"Ayer Ana cumplió años de borrachera y se armó la peda: se acabó la chela, alguien sacó la bocina y terminamos cantando rancheras a grito pelado."