Se dice cuando alguien se deja la piel y le pone muchísimas ganas a algo, ya sea en el curro, en el deporte o en cualquier marrón. Es como decir que te has esforzado a tope, que has tirado del carro y no te has guardado nada. Suena muy de calle y bastante gráfico, la verdad.
"En el partido de ayer metí un huevo, corrí como loco y al final les dimos una paliza, que ni olieron la pelota."