En Cantabria, un argayu es un corrimiento de tierra, un desprendimiento de los que te cortan la carretera y te fastidian el día. Por eso, meter un argayu es cagarla a lo grande, soltar una burrada o montar un lío que se te viene encima y te deja retratado. Muy gráfico y muy del norte, la verdad.
"En la reunión, con los nervios, metí un argayu y llamé al jefe pesaú delante de media oficina. Se hizo un silencio que ni en el monte."