En Norte de Santander se dice cuando alguien se mete donde no lo llaman: se cuela en una conversación, opina sin que le pidan nada o quiere llevar la batuta en un tema ajeno. Es como “meter la cucharada”, pero con sabor bien de la tierrita. Útil para señalar al metido, y sí, a veces da risa.
"Estábamos hablando del partido y llegó Pedro a meter la chola con teorías raras. Parce, nadie te preguntó, vaya y tómese un tinto y deje la vaina quieta."