Frase bien llanera para soltar alivio cuando algo pudo salir mucho peor. Es como decir: menos mal que no fue grave, o que la cosa no se prendió. Se usa en tono de broma, como si el problema fuera fuego de verdad y tú te hubieras quemado. Tiene su picardía.
"Se me fue el balón y casi le doy al carro del vecino, pero frené a tiempo. Menos mal que no eras fuego, pana, si no me toca correr."