En Corrientes se usa como apodo para un tipo bien de campo, rústico y querible, de esos que andan en alpargatas, toman mate y saben más de vacas y barro que de computadoras. No es insulto, más bien un guiño cariñoso para el paisano auténtico. Si te lo dicen con sonrisa, es buena onda.
"Che, mencho, dejá el mate un segundo y vení a darme una mano con el asado, que se me quema todo y quedo como un gil."