Se usa para decir que alguien es súper despistado y se le olvida todo rapidísimo, como si su cabeza hiciera borrón y cuenta nueva cada cinco minutos. Es la típica frase que sueltas cuando tu colega vuelve a preguntar lo mismo por cuarta vez. Y oye, hace gracia, salvo cuando eres tú el de la memoria de pez.
Se le suelta a alguien que tiene una memoria malísima y se le va todo al minuto, como si reiniciara el cerebro cada dos por tres. Es una forma medio en broma de decirle despistado u olvidadizo, sobre todo cuando ya es la enésima vez que se le pasa algo obvio. Duele, pero tiene su puntito.