Se dice cuando traes un hambre de esas que te doblan y la solución es irte directo por un buen pozole para revivir. No es solo comer, es curarte el rugido de tripas con algo contundente y bien mexicano. En Guerrero suena a plan perfecto: pozole, tostadas y a seguir con el día como nuevo.
"No manches, saliendo de la playa traía un hambre criminal y me fui a matar el hambre con pozole, con sus tostadas y su chilito. Ya quedé al cien."