Se usa para decir que alguien está perdidísimo, desorientado o totalmente fuera de lugar. La gracia es imaginar a un cura en un baile, sin saber dónde meterse ni qué hacer, como pez fuera del agua. Vale para fiestas, trabajos nuevos o cualquier situación en la que vas a ciegas y haces el ridículo un poquito.
"Caí al asado de los amigos de mi novia y estaba más perdido que cura en un baile, no ubicaba a nadie y encima me senté en la silla del abuelo."