Se dice cuando alguien está pegadísimo a una persona o a una situación, como si lo tuvieran conectado a un suero en el hospital. Vamos, que anda dependiente, intenso y no se despega ni con agua caliente. Se usa mucho para vacilar al pana que se perdió por una jeva o por cualquier vicio.
"Marico, ese pana tiene el suero puesto con la Jeimy: desde que cuadró con ella, no aparece ni pa' la caimanera del domingo."