Se dice de alguien que es majísimo, simpático y con un trato que da gusto. Vamos, de esa persona que cae bien a todo el mundo y encima te echa una mano sin pedir nada. Es un piropo castizo, de los de toda la vida, y suena a abuela orgullosa, pero funciona en cualquier bar.
"El del bar te ve con cara de sueño y ya te pone el café como te gusta, sin preguntar. Ese tío es más majo que las pesetas, de verdad."