Se usa para hablar de alguien tan empalagoso que abruma, siempre tirando flores, piropos y halagos a todo el mundo. Es esa persona que convierte cualquier conversación normal en escena cursi, como si viviera en una teleserie romántica en pleno desierto nortino. A veces cae bien, pero otras dan ganas de darle un vaso de agua con sal.
Adjetivo para describir a alguien extremadamente cariñoso o meloso, tan pegajoso que casi empalaga. Se usa para esa gente que vive repartiendo piropos, abrazos y mensajitos cursis a todo el mundo. A veces suena tierno, pero también puede ser medio cansón. Y hay que admitir que a veces hace gracia verlos en acción.