Se le suelta a alguien cuando va despistadísimo, como si viviera en su mundo y se le escapara todo. Es muy de decirlo entre colegas o en familia, con tono de cachondeo, no para montar bronca. Ojo, lleva “marica”, que puede sonar feo según el contexto, así que úsala con confianza y cuidado.
"Pero bueno, Pedro, qué marica perdía eres: has salido corriendo y te has dejado el bocata en la encimera otra vez, luego no llores en el recreo."