Se dice cuando alguien se manda una cagada o comete un error bien grosero, de esos que te dejan pagando. La idea viene de la lapicera y la mancha de tinta, como cuando arruinás algo por torpe y ya no hay vuelta atrás. Se usa mucho para pifies en el laburo, en la facu o en chats.
"Che, el Mati se mandó una lapicerada y mandó el audio bardeando al grupo de la promo, pero al grupo de los profes. Ahora no sabe dónde meterse."