Se dice cuando alguien comete una cagada, mete la pata fuerte o hace algo bastante torpe que lo deja pagando. No siempre es el fin del mundo, pero sí de esas macanas que te dan vergüenza ajena y te hacen pensar: listo, acá no hay vuelta atrás. Muy de charla entre amigos, bien argento.
Se dice cuando alguien la riega feísimo y se manda una metida de pata de esas que dan vergüenza ajena. Suele pasar cuando vas sobrado, crees que la tienes clarita y al final terminas embarrándola delante de todos. Es como decir la cagaste, pero con saborcito ecuatoriano y bien gráfico.