En Navarra se usa para llamar a alguien vago, dejado o un poco inútil, normalmente con tono de cachondeo o de regañina cariñosa. Es como decirle que espabile y deje de estar ahí a la bartola. No es lo más fino del mundo, pero entre colegas o en casa se suelta mucho.
"¡Venga, mandarra, levanta del sofá y baja a por el pan, que llevas toda la tarde sin dar un palo al agua!"