Se dice cuando está cayendo una lluvia brutal, de esas que te empapan en dos segundos y te dejan la calle hecha río. Es una forma exagerada y bien gráfica de decir que llueve a lo bestia, como si del cielo cayeran bichos. Ideal para quejarse del clima y meterle drama con humor.
"Alista el bote, compadre, que llueven sapos y culebras y ni los chuchos quieren salir a la esquina."