En Venezuela se le dice lapa a esa persona súper pegajosa que se te pega como chicle y no entiende la indirecta ni aunque se la mandes con pancarta luminosa. No respeta tu espacio personal, se te sienta al lado, te escribe todo el día y parece que vive pegada a ti. A veces hace gracia, pero también cansa un montón.
En Canarias, la lapa es un molusco marino que se pega a las rocas y que aquí se come con devoción, sobre todo a la plancha con su ajito y su mojo. Es de esas cosas que parecen simples, pero cuando las pruebas bien hechas entiendes por qué la peña se vuelve loca con ellas.