Se dice cuando alguien se pone a hablar sin parar, con demasiados detalles o con un drama que parece espectáculo. Es como que la persona se montó en tarima y te está dando un show, aunque nadie se lo pidió. Sirve para quejarse con humor de un discurso eterno, una explicación intensa o una habladera fastidiosa.
"Chamo, yo solo pregunté la hora y el pana se puso a lanzar un concierto de por qué los relojes son una conspiración. Dame la hora y ya, pues."