Verbo bien porteño para decir trabajar, pero con ese gustito a que no es solo cumplir horario, sino que te están exprimiendo como limón. Se usa mucho para quejarse del curro, de las horas extras eternas y del jefe que no afloja nunca. Es más informal que trabajar y suena mucho más a calle, a charla entre amigos.
Trabajar, currar; meterse de lleno en alguna actividad laboral o en una tarea que exige esfuerzo.