Se dice para ese rato brígido en que te cae la fiscalización en la casa, casi siempre a la hora de la once o la cena. Tu mamá te llama, te mira con cara de ya po, explica, y tú no tenís cómo zafar. Es como un juicio express con pan y té, y uno llega sudando frío.
"Oye compadre, cae temprano a mi casa, que hoy parte la hora del terror y mi vieja me va a pedir explicaciones por lo del profe. Mejor con testigos."