Se dice cuando algo está larguísimo o se siente eterno, como una fila, un tráfico infernal o un trámite que no se acaba nunca. También vale para textos o historias que se alargan de más. Es una forma muy chilanga de exagerar con estilo, porque aquí todo puede volverse kilométrico en dos segundos.
"La fila para los tacos estaba kilométrica y el poli todavía me pidió la INE, ya mejor me fui por una torta y ni modo."